Las revisiones tienen fecha y la mayoría se pasan porque nadie llama a tiempo. CarteraIA llama a tus clientes uno a uno, les recuerda lo que les toca y deja la visita cerrada en la agenda del técnico.
No es un robot llamando a desconocidos. Llama a tus clientes, los que ya te compraron, desde un número de tu provincia, para hablarles de lo que tú les instalaste.
Déjame tus datos y te llamo yo. Te digo cuántos clientes tuyos están sin contrato y qué se puede hacer con ellos.
Extintores, bocas de incendio, detección, el sistema de alarma: cada uno con su periodicidad. El cliente no lleva ese calendario, lo llevas tú, y aun así la llamada no sale porque no hay quien la haga cliente a cliente.
Sabes qué instalaste, cuándo y cuándo le toca. Esa es la llamada más fácil del mundo, y es la que no se hace.
Y el día que haya una inspección o un parte, la pregunta es quién tenía que haber avisado. Avisar a tiempo también te protege a ti.
El contrato caducado no avisa: simplemente deja de facturarse. Y recuperarlo cuesta diez veces más que mantenerlo.
Se monta una vez y luego se repite cada temporada.
Tus clientes con su teléfono, que ya están en el programa. Se elige a quién se llama: los que no tienen contrato, los que se les acaba este trimestre, los de una zona.
Qué se ofrece, a qué precio y qué contestar a las tres pegas de siempre. Se prueba contigo por teléfono antes de que salga ninguna llamada.
En el horario que tú digas y al ritmo que tú digas. Sale desde un fijo de tu provincia, no desde un 800 ni desde un móvil desconocido: ese prefijo es medio motivo de que descuelguen.
Cuando dice que sí, se mira la agenda del técnico y se le da día y hora ahí mismo. Le llega un SMS con la confirmación.
Cada llamada con su grabación, su transcripción y su resumen. Y el marcador: llamadas, conversaciones, citas y contratos cerrados.
Se paga por minuto hablado, con bonos. No hay cuota fija por el módulo ni permanencia: si una temporada no llamas, no pagas.
llamadas a tu cartera
conversaciones reales (descuelga uno de cada tres)
contratos nuevos si cierra uno de cada veinte
Cinco contratos a 300 € al año son 1.500 € recurrentes, y los que ya tenías siguen vivos un año más. Esa campaña son unas cinco horas de conversación en total.
Los porcentajes de arriba son una referencia para hacerse una idea, no una promesa: dependen de tu lista y de lo que ofrezcas. Desde la primera campaña verás tus números reales —minutos, coste y contratos cerrados— en la pantalla del módulo.
Dos conceptos y ninguno más. Sin cuota mensual del módulo y sin permanencia.
Configuración de la plataforma, el número de teléfono de tu provincia, carga de tus datos, los prompts —qué se ofrece y qué se contesta— y el seguimiento de la campaña. Es por campaña, no por empresa.
Se gasta sólo lo que se habla. Cuanto más grande el bono, más barato el minuto.
Recargar el saldo de una campaña que ya está montada no vuelve a pagar la puesta en marcha: pagas los minutos y nada más.
Porque si alguien te promete esto, desconfía.
Sólo a contactos tuyos, con relación contigo. Ni listas de terceros ni puerta fría a desconocidos.
Quien pide que no le llamen queda marcado y fuera de toda campaña, para siempre y sin excepción.
Se presenta por tu empresa y dice lo que es. Quien quiera hablar con alguien de carne y hueso, se le pasa.
Cierra una cita o deja el interés apuntado. El contrato lo cierras tú, como siempre.
Es la primera pregunta y casi nadie sabe contestarla. En media hora la miramos con tus datos y te digo si esto te compensa. Si no te compensa, también te lo digo.