Cada instalación que hiciste es un contrato de mantenimiento que no tienes. CarteraIA llama a tus clientes uno a uno, les ofrece la revisión y deja la visita cerrada en la agenda del técnico.
No es un robot llamando a desconocidos. Llama a tus clientes, los que ya te compraron, desde un número de tu provincia, para hablarles de lo que tú les instalaste.
Déjame tus datos y te llamo yo. Te digo cuántos clientes tuyos están sin contrato y qué se puede hacer con ellos.
Una empresa de clima instala cientos de equipos al año y mantiene una fracción. No es por falta de argumentos: es que nadie tiene tiempo de coger el teléfono y llamar a cuatrocientas personas una por una, cada temporada.
Sabes qué máquina es, cuándo se puso y cuándo toca revisarla. Nadie está en mejor posición para ofrecer ese mantenimiento, y aun así la llamada no se hace.
El cliente se acuerda del aire cuando no enfría, con la agenda llena y sin huecos. Llamarle en marzo cambia esa conversación entera.
Cuando le falle, llamará al primero que encuentre. El contrato no es sólo la cuota: es quién coge esa avería y quién le cambia la máquina dentro de ocho años.
Se monta una vez y luego se repite cada temporada.
Tus clientes con su teléfono, que ya están en el programa. Se elige a quién se llama: los que no tienen contrato, los que se les acaba este trimestre, los de una zona.
Qué se ofrece, a qué precio y qué contestar a las tres pegas de siempre. Se prueba contigo por teléfono antes de que salga ninguna llamada.
En el horario que tú digas y al ritmo que tú digas. Sale desde un fijo de tu provincia, no desde un 800 ni desde un móvil desconocido: ese prefijo es medio motivo de que descuelguen.
Cuando dice que sí, se mira la agenda del técnico y se le da día y hora ahí mismo. Le llega un SMS con la confirmación.
Cada llamada con su grabación, su transcripción y su resumen. Y el marcador: llamadas, conversaciones, citas y contratos cerrados.
Se paga por minuto hablado, con bonos. No hay cuota fija por el módulo ni permanencia: si una temporada no llamas, no pagas.
llamadas a tu cartera
conversaciones reales (descuelga uno de cada tres)
contratos nuevos si cierra uno de cada veinte
Seis contratos a 180 € al año son 1.080 € que se renuevan solos cada temporada. Y esa campaña son unas seis horas de conversación: lo que tardaría una persona tuya en hacer sesenta llamadas.
Los porcentajes de arriba son una referencia para hacerse una idea, no una promesa: dependen de tu lista y de lo que ofrezcas. Desde la primera campaña verás tus números reales —minutos, coste y contratos cerrados— en la pantalla del módulo.
Dos conceptos y ninguno más. Sin cuota mensual del módulo y sin permanencia.
Configuración de la plataforma, el número de teléfono de tu provincia, carga de tus datos, los prompts —qué se ofrece y qué se contesta— y el seguimiento de la campaña. Es por campaña, no por empresa.
Se gasta sólo lo que se habla. Cuanto más grande el bono, más barato el minuto.
Recargar el saldo de una campaña que ya está montada no vuelve a pagar la puesta en marcha: pagas los minutos y nada más.
Porque si alguien te promete esto, desconfía.
Sólo a contactos tuyos, con relación contigo. Ni listas de terceros ni puerta fría a desconocidos.
Quien pide que no le llamen queda marcado y fuera de toda campaña, para siempre y sin excepción.
Se presenta por tu empresa y dice lo que es. Quien quiera hablar con alguien de carne y hueso, se le pasa.
Cierra una cita o deja el interés apuntado. El contrato lo cierras tú, como siempre.
Es la primera pregunta y casi nadie sabe contestarla. En media hora la miramos con tus datos y te digo si esto te compensa. Si no te compensa, también te lo digo.